Juan-Pablo Calderón Patiño
Conferencia Jesús Reyes Heroles: nuestra trinchera
Jesús Reyes Heroles constituyó una atípica mezcla entre hombre de letras e ideas y hombre político nato. “Pecador” por su bagaje académico, exagerado guardián de la ideología revolucionaria y celador de la institucionalidad del Estado mexicano, fue combatido por propios compañeros de partido. Si de la academia y de sus estudios del liberalismo mexicano, era ingrato para unos tomar el camino político, otros sin darse cuenta de que la política es idea y acción, le reprimían el hecho de que un académico estuviera en los corredores del poder real.Al final, el tuxpeño Reyes Heroles, entendía que el rigor de la academia y la búsqueda permanente de tejer el futuro en el estudio de la historia, no era un ejercicio para publicar ensayos y libros. Ante todo, era la primera mirada y el esbozo, de lo que más tarde habría de emprender en el camino y sentido de la vida política, aquella que nunca deja de acalambrar el alma; pero también que regocija el espíritu, cuando la misión social es el apostolado laico, como definía el socialdemócrata ecuatoriano, Rodrigo Borja. Reyes Heroles, quién en su posgrado en Buenos Aires, pudo ver a distancia a una patria que caminaba, por fin, en la construcción de una institucionalidad que le permitiera hacer política sin el eco de la ráfaga, también sabía que el sistema político en ciernes no sería eterno. A la crisis que a toda Revolución le llega como destino seguro, Daniel Cosío Villegas advertía en su ensayo La crisis en México, escrito en 1947, que “México está inmerso en una gran crisis ideológica porque los fundamentos revolucionarios que han movido el ideario político, social y económico del país carecen de sentido. Con el tiempo el poder y la vitalidad de la revolución se han ido desgastando en parte por su utilización indiscriminada, pero sobre todo porque los líderes políticos no han estado a la altura de la situación”.Reyes Heroles, no en una tarea redentora; pero sí consiente que como hombre de su tiempo, sí quería participar en el devenir histórico de su nación, tenía la necesidad de ser un hombre del engranaje político. Sabía que retomar el eco de la primera revolución social y despejar al “México bronco”, que “duerme y no hay que despertarlo”, pasaría por la apertura democrática del sistema. Gradual, insuficiente, condescendiente con la izquierda y otros adjetivos, mereció la reforma política que él instrumentó en 1977. A distancia, nadie niega que ha sido la reforma desencadenadora de otras reformas electorales, que hoy han logrado que la pluralidad arribe con civilidad al poder.Hoy, porque la política y el debate de las ideas no pueden ser solitarios, un grupo de jóvenes miembros del PRI, nos hemos aglutinado en un ejercicio de reflexión y propuesta, que hemos bautizado como “Conferencia Jesús Reyes Heroles”. La Real Academia Española, define a la Conferencia, entre varias otras acepciones, como la “Disertación en público sobre algún punto doctrinal”, a ello le sumamos el carácter permanente de la Conferencia, como la mejor apuesta para dotarle un programa estructurado en el debate de los temas de la agenda política, la de política exterior, la económica, la social y la educativa y cultural.¿Por qué el nombre de Reyes Heroles en la Conferencia? ¿Qué es lo que motiva la creación de la Conferencia Reyes Heroles? Las respuestas están entrelazadas. El nombre no es la necesidad de llenar un vacío, sino la capacidad de distinguir que entre la coyuntura y la historia, siempre buscamos participar en la construcción de la segunda, aún cuando el presente inmediato busque nublar la ruta que transforma y da contenido social y nacional, cuando se tiene a la política como vocación y no como ocasión, en el sentido Weberiano. Reyes Heroles, así lo fue.Más allá de las instancias formales que hay al interior del PRI, la participación en el partido no sólo está en su entramado orgánico, sino en la capacidad de buscar convergencias con intentos colectivos, que profundicen el debate interno. Desligar esa realidad es pretender burocratizar o uniformar, lo que no debe de ser así en un partido, que busca no sólo ganar elecciones, sino reconstituirse como una auténtica alternativa que sume a un proyecto nacional, que no espera regresiones ni intentos futuristas desarmados por el peso de la demagogia y el desencanto.Si la razón de existir desde el nacimiento del PRI, fue la inclusión de perspectivas y cosmovisiones diversas, aunque todas enlazadas por la transversa línea de la herencia revolucionaria. Hoy, cuando el PRI, dejó desde el 2000 de ser el partido del poder y en la apertura de ser lo que nunca fue en esencia, un partido en la sociedad para arribar el poder, dado que el origen del priismo en el PNR, nació en el poder para mantener el poder. La articulación temática con la agenda del siglo XXI, no puede estar divorciada de la renovación generacional auténtica. Esta ve la necesidad de refundar el planteamiento ideológico, que hoy el PRI busca en la socialdemocracia, para darle contenido a su agenda, para diferenciarse del contrincante político y para emprender un nuevo diálogo con la sociedad mexicana. Un diálogo que rebase el pragmatismo coyuntural de ganar elecciones con la divisa que es el peor de los espejismos; ganar siendo el voto antioficialista y no la alternativa que conquiste. Después de todo, no le faltaba la razón a Reyes Heroles, cuando mencionaba que no pueden vencer, aquellos que son incapaces para convencer, además de que lo importante en política es convencer, persuadir, no improvisar. Uno de los propósitos de la Conferencia, es animar un diálogo inter generacional, entre los cuadros que ayer ejercieron diversas posiciones en el Estado mexicano y los cuadros que hoy en día, empiezan a tomar la estafeta en diversas responsabilidades. La vinculación inter generacional, como puente entre el ayer y el presente, es el único camino para despejar el futuro; pero también para valorar las luces que hubo en el período de hegemonía del PRI y rescatar que el mejor aval de la carrera política, es el profesionalismo, la capacidad real para conducir la cosa pública y nunca el compadrazgo, el poder del dinero o el sometimiento a nuevos poderes fácticos, que buscan secuestrar el interés público y las estructuras de democracia representativa.La presencia y trabajos de la Conferencia, no pueden estar centralizados desde la Ciudad de México. La capacidad de trabajos en diversas entidades federativas van de la mano para federalizar el debate y para lograr identificar en el mosaico plural de las regiones, modos de pensar, realidades, retos y riquezas, lo cual es la articulación que un partido nacional debe de tener. Así como el debate y la lucha interna, son parte en cualquier instituto político moderno, valoramos que en una nueva realidad, las estructuras del viejo corporativismo están llamadas a transformarse, para Incrementar el vínculo con la mayor parte de la ciudadanía, por la que hoy se gana la elección y que no tiene militancias partidistas, es una necesidad para ganar más confianza. Al término del primer año de la Conferencia, se recopilarán todas las intervenciones temáticas reunidas, además de la memoria de los debates. No sólo se busca darle contenido a la democracia, valor a la política como movilidad social e inclusión y capacidad para rebasar el umbral del sufragio, sino también en tener respuestas a los retos de la agenda mexicana. Hoy se reclaman soluciones que compaginen no sólo esencia, sino destino y rumbo certero. Sin saber que se quiere como país, impensable saber a dónde dirigirse. La “Conferencia Reyes Heroles”, es una nueva trinchera que sabrá sumar conciencias y voluntades. Su nacimiento bien responde a lo que el ideólogo veracruzano escribiera, en relación a que en la política, la falta de ideas produce ofuscación; la luz del enfrentamiento de ideas, de su lucha, no deslumbra, ilumina. En síntesis, rescatar los contenidos de la política como instrumento de transformación, paz social y desarrollo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario