jueves, 11 de junio de 2009

Incongruencia en el PRI

Incongruencia en el PRI
Juan-Pablo Calderón Patiño*
Una vez consumada la derrota del PRI en el 2000, algunos de sus militantes nos pronunciamos por contestar dos interrogantes: ¿Por qué perdimos? ¿Qué hacer para no volver a perder? La propia dinámica de los tiempos políticos, arrinconados en los estados de la república y la falta de interés en la dirigencia nacional, hizo mutis del debate interno que se exigía. Lo aisló sin más. La Reforma del Estado en un nuevo modelo de gobierno, la revitalización del espacio público y la refundación ideológica, más la renovación generacional, son hoy con más fuerza, asignaturas que el sector más progresista del PRI impulsa más allá de tiempos electorales o de personeros políticos de coyuntura. Refundación ideológica no son dos palabras huecas. Entrañan saber diferenciarse del contrincante, en cuanto a la visión de país y manera de hacer política; pero también es el alma con que los grandes problemas nacionales, pueden ser enfocados para buscarles soluciones. Con el fin de la confrontación de la Guerra Fría, se creía que las ideologías estaban ya obsoletas. A dos décadas de distancia, la democracia en diversas latitudes demuestra lo contrario. El PRI como partido histórico heredero de la Revolución Mexicana y del liberalismo, tiene preceptos inquebrantables que no están peleados con buscar, por fin, una ideología que le permita identificación y personalidad propia, para debatir y ganar espacios de poder, como un partido político que transitó de la hegemonía a la dominancia, tal como lo ilustra el politólogo José Antonio Crespo. Hay razones de sobra para decir que el PRI, se guste o no, fue el arquitecto del Estado mexicano en el siglo XX. Un PRI que aún espera su redefinición ideológica, en un contexto político electoral, en el que hoy tiene una importante presencia; pero que no basta si se quiere ser un actor fundamental en el siglo XXI. La defensa del Estado laico, fue más que una responsabilidad desde la creación del PNR. La vocación laica del Estado Mexicano, permitiría despejar conservadurismos retrógradas, además de asegurar en los artículos tercero y vigésimo cuarto constitucionales, la educación laica y la libertad de creencias religiosas. Hoy, la ultraderecha que invadió al PAN y que destierra la posibilidad de que sea un instituto político, cercano a una democracia cristiana funcional y democrática, está recurriendo al cabildeo estado por estado, para impulsar diversos tópicos, principalmente prohibir el aborto en todas sus modalidades. Lo más preocupante es que en casi 10 estados (Guanajuato y Quintana Roo, los últimos), las legislaturas locales han aprobado condenar y castigar el aborto con el voto de legisladores del PRI. ¿Qué congruencia y que mensaje se está dando? ¿Dónde está el liderazgo del PRI nacional, para defender la congruencia del partido que se dice defensor del Estado Laico?Hasta hace unas semanas, muchos analistas percibían que el PRI podría ser capaz de lograr recuperar la mayoría parlamentaria que perdió en 1997. Hoy se está lejos de ello. En el mismo voto duro del priismo, ya hay división por esta incongruencia, que en conjunto con seguir dándole aire artificial con diputaciones plurinominales a exponentes de un corporativismo marchito, sólo demuestra dos cosas: incapacidad del priismo nacional para defender causas históricas y dos, que los intereses personales de algunos jerarcas son superiores al partido, al que sólo han utilizado como franquicia para llegar al poder. Defender el Estado Laico y competir contra la derecha política con ideas, es columna de congruencia para los priistas congruentes y leales. No se puede ser incongruente con postulados históricos fundacionales del Estado mexicano. Los legisladores locales que están votando con el PAN en temas como el aborto o líderes priistas que en prácticas obsequiosas con los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, parece que buscan el guiño de la sotana, en nada contribuyen a forjar el partido socialdemócrata que en el discurso se busca. ¿De qué sirve estar como miembro de la Internacional Socialista y decir que se le apoya a la mujer, cuando en realidad se apoya a las fuerzas ultraconservadores que tienen en la mira acabar con el Estado Laico? Pareciera que el PRI se le suma a su “aliado” el PVEM, cuando en otra muestra de incongruencia con tal de salvar su registro, apela a lo que ningún partido verde en el mundo impulsaría, que es la pena de muerte. ¿Quién de la Internacional Socialista votaría a lado de las fuerzas más conservadoras?
*Militante del PRI

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